Reciclado de cómputo
Por José Antonio Paredes
Por José Antonio Paredes
Uno de los problemas de la actualidad es la basura electrónica, a esto no se le dá énfasis y casi nadie se pregunta lo que sucede con ello, por el contrario, el mercado de la informática y de las nuevas tecnologías invitan a la constante renovación, lo que aumenta el manejo de equipos de cómputo y la existencia de equipos ya en desuso, listos para tirarse... Pensando que no contaminan.El crecimiento de este nuevo tipo de basuras se está convirtiendo en un problema en continuo aumento, con millones de dispositivos que se quedan obsoletos cada año, de ahí que es necesario hacernos varias preguntas.¿Existe una ley en México o Sonora para controlar el problema? Existen recicladoras de equipo de cómputo? ¿Los equipos producidos en nuestro país tienen estándares ecológicos? Definitivamente nuestra realidad es que el problema de la basura electrónica y la fabricación de equipos sin contemplar el medio ambiente irá en aumento.Tenemos enfrente un gran reto. Sin embargo, el cambio hacia la responsabilidad para con los impactos en la naturaleza de las computadoras debería ser bienvenido, se ha dejado de lado el problema durante muchos años, actuando como si los equipos de cómputo y periféricos fueran de alguna forma limpios o no tuvieran nada que ver con la composición química de la que están hechos para hacer desde los chips de silicio hasta las fundas de plástico. ¿Sabía usted que un monitor de computadora tiene sustancias químicas tales como metales pesados (cadmio, asbestos, colorantes, sulfatos, níquel)? Existen recicladoras que combaten este problema en países como Japón, Reino Unido, Corea del Sur, Taiwán y Estados Unidos.En nuestro país sólo se realizan eventualmente programas de reciclaje de impresoras, toners o cartuchos. Además, los gobiernos estatales, municipales y el federal hacen muy poco al respecto.Por otro lado, el llevar a cabo el reciclado de equipo de cómputo puede generar altos costos, al implicar la recuperación de sustancias y compuestos como plásticos y metales, por lo que el costo de ello desde luego lo absorbería el ciudadano, y naturalmente, las maquiladoras o ensambladoras no han aportado gran cosa, dado que no quieren ver elevado el precio de sus productos.José Antonio Paredes Cortés es analista de sistemas de los servicios de salud de Sonora.
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