Aborto y Derecho a la vida
Explotan ‘lado humano’
Dr. Moisés Canale R.
En la búsqueda sabuesa de toda oportunidad que pueda llevarles a procurar fetos para sus innobles negocios (acerca de los cuales hablaremos un poco más adelante), y por lo mismo de obtener anuencia “legal” a que el aborto intencional pueda producírselos en la mayoría posible de las comunidades, los proabortistas pretenden hallar ahora una nueva “veta” que acomodar a sus fines al asentar que “cuando se observe que el feto tiene malformaciones físicas importantes, o que por cualquiera otra característica pueda ulteriormente presentar desequilibrios síquicos, el aborto intencional se hace necesario como medida de prevención”. Esto constituye lo conocido como aborto eugenésico. Dicen ellos que este tipo de aborto es “humanitario” (?), ya que se trata con él evitar el sufrimiento ulterior del niño: “¿Qué vida le espera –dicen- a quien es deforme?, ¿no es acaso mejor mediante su sacrificio evitarle futuros malestares?”.“Se evita también así -continúan diciendo- el sufrimiento de los padres y se procura al mismo tiempo con tal medida el bien de las comunidades. Es una irresponsabilidad -dicen también- traer al mundo un hijo que no será normal, que maldecirá día a día su defecto, que jamás superará su complejo. Se tiene derecho a la vida, sí, pero a una vida digna, es decir a una vida humana normal, y si esto no es posible ante la presencia de tales malformaciones –concluyen- el aborto intencional está indicado”. Bien esconden estos señores sus propósitos. Allí -decimos quienes defendemos a la vida humana- donde hay un individuo de la especie humana hay allí un titular de un derecho fundamental: El derecho a la vida. El aborto eugenésico, al igual que todo tipo de aborto intencional, viola los artículos 2, 3 y 7 de la Declaración de los Derechos Humanos del Retrasado Mental. El principio 4 de la Declaración de los Derechos del Niño da lugar a la condenación del aborto eugenésico al proclamar que “el niño debe gozar de los servicios de la seguridad social en sus aspectos prenatal y postnatal”, por lo que pedir a la seguridad social la permisión de medidas abortivas en caso de malformaciones antenatales significaría un contrasentido evidente. El feto malformado no tiene por qué ser víctima del homicidio eugenésico: Debe gozar de inmediato de una adecuada atención prenatal y por lo pronto permitírsele nacer. Recordar siempre que impedírselo es un ilícito violatorio de ley para el que no se tiene derecho moral ni humano. La Declaración de los Derechos del Retrasado Mental reconoce, además, la misma igualdad de derechos habida entre sus congéneres normales: “El retrasado mental debe gozar, hasta el máximo de viabilidad, los mismos derechos que los demás seres humanos.” Los partidarios del aborto eugenésico dicen, como vimos al principio, que “la eliminación del feto malformado es una prevención”. ¡Qué aberración! Una cosa es prevenir un defecto (evitar que acontezca) y otra muy distinta es eliminar al sujeto defectuoso. Defectuoso no es una persona humana a la que se intenta asesinar mediante aborto eugenésico: Esto es lo que en primera instancia debe ser contemplado siempre. El desconocer que el derecho a la vida de las personas es para todas igual ante la ley conduce a la arbitrariedad, es decir, a que la vida de otros dependa de un libre arbitrio que suponga que los más fuertes, por la razón que fuere, decidan sobre la vida y muerte de los más débiles. Ello significaría la monstruosidad de validar la ley de la jungla. Para terminar debo decirte que el aborto eugenésico, de ser aceptado, conducirla en más o menos tiempo a la práctica “legal” de la eutanasia, pues son dos figuras correlativas de admitirse la muerte provocada al no nacido defectuoso, ¿qué otra razón habría para no aceptar el homicidio del defectuoso que ya nació? Desde el punto de vista jurídico no habría base para respetar la vida del imperfecto que ya nació y violar el derecho a la vida del imperfecto que no ha nacido. Acordémonos de las atrocidades de la Alemania del Tercer Reich, de la Alemania de Hitler: Empezaron con abortos eugenésicos, siguieron con el infanticidio de niños imperfectos continuaron con el asesinato de adultos improductivos (enfermos, viejos, deformados), iniciaron el exterminio masivo de la “raza inferior” que tenían a la mano y planeaban, de haber llegado a dominar al mundo, masacrar a todos los habitantes de Latinoamérica y del tristemente llamado “Tercer Mundo”. Hay que ser congruentes: O se respeta o no se respeta la vida humana. Simplemente así, sin “asegunes”. En uno u otro caso la postura ha de ser única: No respetar la vida humana es no reconocer el derecho a la vida de nadie, y si se reconoce el derecho a la vida de los humanos ha de ser reconocido como lo que es, un derecho universal del niño, del adulto, del viejo, de la mujer, del hombre, del ciego, del sordo, del mudo, del defectuoso, del enfermo, del intrigante, del pobre, del rico, del loco, del descentrado, del miserable, del recatado, del chismoso, del impúdico, del peleonero, del alborotador, del bonito, del feo, del blanco, del amarillo, del cobrizo, del negro, del indígena, del sabio, del tacaño, del amigo, del enemigo, del clérigo, del apóstata, del imbécil, del tonto, del inteligente, del sabio, del tacaño, del ignorante y, sobre todo, del feto ... ¡él es tu niño!!